Lo que empezó como una muestra de interiorismo benéfico para la Fundación Oftalmológica Argentina (FOA) hoy se vincula con hitos arquitectónicos porteños.

Durante más de cuatro décadas, Casa FOA ha pasado por locaciones que han ido dejando huella en el paisaje urbano. En este recorrido arquitectónico se destacan ocho edificios que no solo funcionaron como sedes de la muestra, sino que también reflejan la transformación de Buenos Aires y el diseño interior argentino.

Entre ellos figura el emblemático conjunto de lofts de la calle Darwin 1154, construidos sobre una antigua fábrica textil Dell’Acqua. Fue uno de los primeros desarrollos que adaptaron arquitectura industrial porteña al concepto de loft moderno, y Casa FOA potenció su visibilidad con exposiciones de diseño en ese espacio. 

Otro caso relevante es el Gran Hotel, ubicado en Av. de Mayo e Hipólito Yrigoyen, que había permanecido abandonado durante años. Para la exposición, fue restaurado y reacondicionado, reviviendo su esplendor patrimonial con intervenciones de interiorismo que mezclaron lo clásico con lo contemporáneo.

También merece mención la Abadía de San Benito en Palermo, un edificio con estilo neomedieval que nunca antes había abierto al público. En 2014, Casa FOA lo transformó en escenario cultural para diseños interiores, combinando el valor histórico con propuestas innovadoras. 

La nota completa detalla también otras sedes como los Silos de Dorrego —que representaron un cambio en la mirada sobre la reutilización de espacio urbano—, la Estancia Abril en Hudson (que llevó la exposición fuera de la ciudad), y la intervención en el edificio Madero Harbor para la edición vigente de Casa FOA 2025. 

Hoy, Casa FOA celebra sus 40 años con un enfoque que va más allá de la exhibición: las locaciones mismas son parte de la narrativa del diseño, la arquitectura y la memoria urbana porteña.

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