Un reciente estudio científico publicado en la revista Diabetologia y difundido por Meteored reveló que seguir una dieta mediterránea y mantener una rutina regular de actividad física puede reducir el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 en casi un 30%. Los resultados confirman que la combinación de alimentación saludable y movimiento diario es una de las estrategias más efectivas para prevenir enfermedades metabólicas.

El trabajo analizó durante más de una década los hábitos de miles de personas en distintos países mediterráneos. Los investigadores concluyeron que quienes consumen frutas, verduras, cereales integrales, legumbres, pescado, aceite de oliva y frutos secos, junto con la práctica de al menos 150 minutos de ejercicio semanal, presentan una mejor regulación de la glucosa y una mayor sensibilidad a la insulina.

Además, el estudio destacó que este estilo de vida ayuda a controlar el peso corporal, disminuir el colesterol malo (LDL) y reducir los marcadores inflamatorios asociados a la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.

Los especialistas subrayan que los beneficios son acumulativos y sostenibles en el tiempo, y que incluso pequeños cambios en la dieta o en la rutina física diaria pueden generar mejoras significativas en la salud.

En un contexto donde la diabetes tipo 2 afecta a más de 500 millones de personas en el mundo, los autores remarcan que adoptar hábitos mediterráneos no solo previene la enfermedad, sino que mejora la calidad y la esperanza de vida.

Una vez más, la ciencia confirma que moverse más y comer mejor sigue siendo la fórmula más simple y poderosa para cuidar la salud.

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