En un evento de Corporación América, el Presidente dio un discurso cargado de optimismo, defendió los avances de su gestión y anticipó una segunda fase de reformas económicas, políticas y geopolíticas. También vinculó el resultado electoral con la posibilidad de profundizar su rumbo.

Javier Milei habló en un evento de la Corporación América, en Vicente López, y ofreció un mensaje fuertemente optimista sobre el futuro económico y político del país. El Presidente aseguró que la segunda etapa de su administración marcará el inicio de un ciclo de crecimiento sostenido que permitirá “desandar 100 años de errores”.

Incluso reformuló la clásica frase “crecer a tasas chinas” y sostuvo que, si se consolidan las reformas, “el mundo podría llegar a hablar de crecer a tasas argentinas”. Según señaló, el país se encuentra en un momento inédito: “Ningún argentino vivió lo que estamos por empezar ahora en los próximos años”, afirmó.

Milei destacó que su gobierno mantiene el mismo nivel de popularidad que al inicio, pero “con el triple de poder legislativo”, y atribuyó este respaldo a que la sociedad acompañó políticas económicas contractivas en un año electoral. En ese sentido, aprovechó para trazar un paralelismo con el resultado del 26 de octubre: “Fue 41 a 24. Eso se llama primera vuelta”, dijo, sugiriendo que un apoyo similar en el futuro podría facilitarle la continuidad de su proyecto político.

Acompañado por Karina Milei y por Eduardo Eurnekián, el Presidente reivindicó el rol estratégico de su hermana como artífice del crecimiento político de La Libertad Avanza, que ya tiene representación en las 24 provincias. También presentó un ajuste en su enfoque económico: a las anclas cambiaria, monetaria y fiscal sumó dos nuevas —política y geopolítica— y remarcó que Argentina puede convertirse en un actor clave para Estados Unidos en la región.

Milei enfatizó nuevamente la importancia de la “batalla cultural”, advirtiendo que sin un compromiso social con las ideas del libre mercado cualquier avance podría ser reversible. En esa línea, insistió en que la acumulación de capital, la inversión y el empleo dependen de un marco de libertad económica sostenido en el tiempo.

“No podemos permitir que el socialismo frene en seco el proceso de acumulación de capital. Estamos entrando en un círculo virtuoso donde el crecimiento y la batalla cultural se retroalimentan”, aseguró en el cierre, reforzando el tono optimista y reformista del discurso.

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