El ministro sostuvo que la protesta puso en riesgo la atención y el funcionamiento del hospital.
El ministro de Salud, Mario Lugones, defendió el cesanteo de 11 trabajadores del Hospital Garrahan, entre ellos 10 delegados gremiales, a raíz de la toma de oficinas ocurrida en octubre del año pasado. Según afirmó, la medida fue necesaria ante una acción que afectó el normal desarrollo de las tareas en el centro de salud.
“Los responsables de la toma de la Dirección Médica no estaban cuidando niños ni defendiendo al equipo de salud, sino llevando adelante una acción política para reclamar el pago de días no trabajados, poniendo en riesgo el funcionamiento del hospital”, expresó Lugones. Además, remarcó que “en el Garrahan se cuida a los niños y en la Argentina se cumple la ley”.
En ese marco, el funcionario subrayó que, pese a los conflictos, el hospital continúa creciendo, realiza cirugías de alta complejidad, recibe pacientes de todo el país y refuerza su rol como institución pediátrica de referencia a nivel regional.








