El nuevo esquema reduce contribuciones patronales por cuatro años y apuesta a que la formalización compense la pérdida de recursos previsionales.
La reforma laboral aprobada en el Senado establece una baja de tres puntos porcentuales en las contribuciones patronales y crea el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), financiado con un aporte del 1% para grandes empresas y del 2,5% para Pymes. Según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), el costo fiscal directo inicial anual del nuevo texto se ubica en 0,47% del PBI, casi la mitad del 0,89% que contemplaba el proyecto original.
El Gobierno de Javier Milei apuesta a que la reducción de alícuotas incentive la formalización laboral y amplíe la base imponible, compensando así la merma de ingresos para el sistema previsional. De no crecer la recaudación por mayor empleo registrado, el impacto recaería sobre las jubilaciones. El IARAF estimó que solo el aporte del 3% destinado al FAL podría representar unos USD 2.600 millones anuales según datos del SIPA, y hasta USD 4.700 millones si se toman cifras del sistema de Cuentas Nacionales del INDEC.
Excluyendo la remuneración, el costo laboral para el empleador pasará de 27% a 15%, lo que implica un abaratamiento del 44%. En comparación internacional, Argentina mantiene una cuña fiscal del 34,6%, por debajo del promedio de la OCDE y en el puesto 25 de 39 países analizados. Con la reforma, la carga total bajaría al 34,1% para grandes empresas, al 33,4% para Pymes y al 27,8% bajo el Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral (RIFL), que tendrá una vigencia de 48 meses.








