Una treintena de países analizará medidas para garantizar la seguridad en la estratégica vía marítima, afectada por tensiones en Medio Oriente.

Reino Unido y Francia encabezarán esta semana una reunión internacional con el objetivo de avanzar en la reapertura del estrecho de Ormuz, un punto clave para el comercio energético mundial que permanece afectado por el conflicto en Medio Oriente.

El encuentro reunirá a representantes militares de unos treinta países, en particular a jefes de Estado Mayor, quienes debatirán posibles acciones para garantizar la seguridad en la zona. La convocatoria surge tras un comunicado conjunto impulsado por potencias europeas y respaldado por diversas naciones.

En ese documento, los países firmantes solicitaron una moratoria en los ataques contra infraestructuras petroleras y gasíferas en el Golfo, y manifestaron su disposición a colaborar en iniciativas que permitan restablecer la libre circulación por el estrecho.

La iniciativa cuenta con el apoyo de países como Alemania, Italia, Países Bajos y Japón, además de naciones del Golfo como Emiratos Árabes Unidos y Baréin, lo que refleja la preocupación global por el impacto económico y estratégico del conflicto.

Desde el ámbito militar, autoridades británicas y francesas destacaron la necesidad de coordinar esfuerzos internacionales para diseñar un plan que permita reabrir el paso marítimo en el menor tiempo posible, en un contexto de alta tensión regional.

En paralelo, Reino Unido evalúa organizar una conferencia internacional en una segunda etapa para consolidar una coalición de países dispuestos a participar en la seguridad del estrecho, aunque algunas naciones advierten que las condiciones actuales aún no son propicias para una operación en la zona.

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