Si necesitás levantarte temprano, probablemente hayas hecho esto: programar varias alarmas separadas por cinco o diez minutos.

El problema es que volver a dormirse entre una alarma y otra puede hacer que el despertar resulte todavía más desagradable. En lugar de descansar realmente, el cerebro entra y sale del sueño repetidamente.

Una alternativa sencilla es colocar una única alarma y dejar el teléfono suficientemente lejos como para obligarte a levantarte. Parece una estrategia demasiado simple, pero justamente por eso puede funcionar.

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