Las bananas parecen una de las frutas más fáciles de conservar, pero hay un detalle que puede hacer que maduren mucho más rápido de lo esperado: dónde las dejamos.
Cuando están expuestas a determinadas condiciones, producen y acumulan etileno, un gas que acelera el proceso de maduración. Por eso, una banana madura puede terminar afectando también a otras frutas que se encuentran cerca.
Una de las recomendaciones más conocidas es mantenerlas alejadas de otras frutas que también sean sensibles al etileno. Separarlas puede ayudar a que no maduren todas al mismo tiempo.
También importa el momento en que las compramos. Si ya están bastante maduras, dejarlas varios días a temperatura ambiente puede hacer que pasen rápidamente del punto ideal a una textura demasiado blanda.
Así que la próxima vez que compres bananas, mirá dónde las dejás al llegar a casa. Ese pequeño detalle puede determinar si duran varios días o si terminan en la basura mucho antes de lo esperado.






