Según el informe oficial, el Municipio obtuvo ingresos por $53.720 millones, mientras que las erogaciones alcanzaron los $59.132 millones. Como resultado, el ejercicio finalizó con un rojo de $5.412 millones, lo que implica que por cada $100 que ingresaron a las arcas municipales se gastaron aproximadamente $110.

Entre los datos más relevantes del balance se destaca el fuerte crecimiento del gasto público, que aumentó cerca de un 99% respecto de 2024, muy por encima de la inflación anual. Al mismo tiempo, la recaudación por tasas municipales se incrementó un 112% interanual, convirtiéndose en uno de los principales motores de los ingresos propios del Municipio.

Desde el Ejecutivo municipal atribuyeron el resultado negativo a la paralización de la obra pública financiada por el Gobierno nacional y a una demora en la transferencia de fondos de coparticipación provincial, lo que obligó a afrontar con recursos propios la finalización de distintas obras y generó un desfasaje en el cierre del ejercicio.

El informe también señala que una parte importante del incremento del gasto estuvo destinada a la ejecución de obra pública y programas sociales, en un contexto de retracción económica. No obstante, el balance volvió a poner bajo análisis la evolución de las cuentas municipales y la sostenibilidad del esquema financiero, especialmente luego de que el Municipio registrara otros ejercicios con resultados deficitarios en los últimos años.

La presentación del balance abrió un nuevo debate político sobre la administración de los recursos públicos en General Roca. Mientras el oficialismo sostiene que priorizó inversiones para sostener obras y servicios frente a un contexto económico complejo, sectores de la oposición cuestionan el crecimiento del gasto y advierten sobre el impacto que tienen los aumentos de tasas y el déficit sobre las finanzas municipales de mediano plazo.

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