La derrota de Donald Trump y los republicanos en las elecciones de Estados Unidos dejó reacciones globales muy distintas, con España celebrando, los aliados europeos de Trump en silencio y Ucrania viendo una oportunidad.

Que Trump perdiera las elecciones no fue un dato menor para el resto del mundo. Desde Europa hasta Medio Oriente, distintos gobiernos y líderes empezaron a procesar qué significa este resultado y cómo los afecta directamente.

En España, el gobierno festejó. Los aliados europeos del ex presidente —principalmente los partidos de derecha radical como el de Orbán en Hungría— prefirieron no pronunciarse demasiado y esperar. Ucrania tuvo una reacción diferente: para Kiev, el resultado es una buena noticia, ya que los demócratas han sido más firmes en el apoyo al país frente a la invasión rusa.

En Medio Oriente, el análisis fue en clave de política exterior: la elección fue leída como un indicador de cómo va a comportarse Estados Unidos frente a Irán en los próximos años. Según LA NACION, distintos actores de la región siguieron el recuento con esa pregunta en mente.

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