La llegada de Nahuel Piccoli a un puesto de peso en el Congreso encendió las críticas sobre los vínculos personales, las designaciones políticas y el círculo de confianza del senador libertario.
Antes de desembarcar en el Senado, Fullone y Piccoli compartieron emprendimientos privados y construyeron un vínculo de confianza que luego se trasladó al Congreso. Tras asumir su banca, el legislador incorporó a su exsocio a su equipo de trabajo y posteriormente respaldó su candidatura para conducir uno de los organismos más importantes del Poder Legislativo.
La votación estuvo lejos de ser un trámite. El pliego necesitó varias instancias de definición en medio de cuestionamientos de sectores de la oposición y del rechazo de trabajadores de la Biblioteca del Congreso, quienes denunciaron que la designación respondía a criterios políticos antes que a la trayectoria profesional del candidato.
La Biblioteca del Congreso posee autonomía administrativa y resguarda uno de los patrimonios bibliográficos más importantes de América Latina, además de brindar asistencia técnica e información a legisladores y ciudadanos. Por esa relevancia institucional, el ascenso de Piccoli reavivó el debate sobre el peso de los vínculos personales en las designaciones de cargos estratégicos dentro del Estado.






